
El empresario le quitó a sus hijos y el seguro médico pese a padecer cáncer de mama
El español Álvaro Moya Corral falsificó la firma de su entonces esposa Carla Alejandra Pérez Abedrop para hacer negocios de minas exclusivos para mexicanos. Además con la gobernadora @MaraLezama sacó sus hijos del país sin pasaporte para ir a Madrid con la dueña de @BahiaPrincipe.
Por; San Juan Martinez
Está es una historia de abusos e impunidad judicial:
El ex marido de Carla Pérez Abedrop falsificó su firma para negocios exclusivos para mexicanos, porque es español… “Si te quieres divorciar, te vas a poner con Sansón a las patadas. Te voy a quitar todo, incluidos los niños”, le dijo el empresario español Álvaro Moya Corral a su entonces esposa Carla Alejandra Pérez Abedrop, luego de sustraer a sus dos hijos.
No le importó que estuviera enferma de cáncer de mama, le canceló el seguro médico y la llenó de procesos judiciales fabricados, mientras usaba su nombre para hacer negocios de dudosa procedencia en Quintana Roo, donde se desempeña como director de la división inmobiliaria de Bahía Príncipe Residences & Golf, del grupo Piñero, propiedad de la española Encarna Piñero García, presidenta de la Asociación de Inversores Hoteleros de Ámbito Internacional en el Caribe (Inverotel).
La historia de Carla es una de miles de casos de violencia vicaria que existen en México sin ser atendidos debidamente por el sistema de justicia. Durante ocho años y medio de matrimonio, dice haber sufrido todo tipo de violencias, pero cuando solicitó el divorcio se enteró de que el padre de sus hijos falsificó su firma para crear sociedades mercantiles y obtener diversas concesiones mineras y comprar terrenos.
Moya Corral en su condición de extranjero se encontraba jurídicamente impedido por el artículo 27 de la Constitución para adquirir el dominio directo sobre tierras ejidales y aguas en una franja de 50 kilómetros a lo largo de las playas de Quintana Roo.
Pero en Quintana Roo con dinero e influencias todo se puede.
Fue así, dice, como consolidó su imperio inmobiliario y minero. Está vinculado al ex gobernador priísta Roberto Borge Angulo –preso por corrupción y lavado de dinero– en el remate de terrenos de playa Akumal, con una extensión de 1 millón 630 mil metros cuadrados, vendido presuntamente por el Instituto del Patrimonio Estatal a 65 pesos el metro cuadrado. “Temo por mi vida y la de mis hijos. Ha usado mi nombre para sus negocios políticos y turbios, falsificando mi firma”, dice Carla en entrevista con La Jornada.
La mina está a nombre de Carla, según el documento expedido el 8 de junio de 2018 por la Secretaría de la Defensa Nacional, pero es explotada por su ex esposo y su hermano, Ignacio Moya, con poderes apócrifos que contienen firmas falsas de ella, para crear la empresa Magasur Materiales, S de RL de CV.
El entramado de empresas de Moya Corral está conformado por AMC Propiedades, S de RL de CV; ATA Investments, SA de CV; Fealmat, S de RL de CV; Moma Capital, SA de CV; Moma Tulum, SA de CV; Alameda Developers, SA de CV, y Mood del Caribe, SA de CV.
Las irregularidades en este caso incluyen, según consta en fotografías, un viaje a Madrid de Moya Corral con la actual gobernadora morenista María Elena Hermelinda (Mara) Lezama Espinosa, con la empresaria Encarna Piñero y los hijos de Carla, de 9 y 10 años, que según dice viajaron sin su pasaporte a España, vulnerando las fronteras gracias a influencias políticas con el actual gobierno.
“Están coludidos con él. Fui a Ciudad de México a Migración y a la Embajada de España y en los dos lados me dijeron no hay ningún registro de la salida de mis hijos. Luego de 10 días en España, me dijeron que ya había registro de entrada a México y yo les dije: ‘¿y a qué hora salieron?, ¿cómo entraron si no salieron del país?’ El grado de corrupción de las autoridades es muy alto. Fue una sustracción de menores a otro país. Y nadie hizo nada.”
La embestida de su ex esposo ha continuado. Hace unos meses, despojó a Carla de su casa cuya escritura pública, P.A. 29689 ante la Notaría Pública número 13 del estado de Quintana Roo, estaba a su nombre sobre un terreno de 850 metros cuadrados, ubicado en la carretera Playa del Carmen-Tulum: “Me despojó de mi casa mediante un sofisticado fraude notarial, que ya fue acreditado con los acuses que fueron ingresados a la fiscalía”.
En la carpeta de investigación FGE/QROO/SOL/01/602/2024 consta que según el acta de protocolización número 197, Tomo 15, Libro tercero, Folio 125, de fecha 8 de mayo de 2018, expedida por Héctor José Victoria Maldonado, titular de la Notaría Pública Número Dos del Estado de Yucatán, se materializó la falsificación de la firma Carla en una supuesta asamblea para simular su consentimiento en el aumento de capital social variable por la suma de 3 millones 800 mil pesos, transmitiendo así de manera ilegal sus propiedades a las corporaciones controladas por su agresor, con su holding de papel “Alameda Devolopers SA de CV”.
La estrategia de su ex esposo fue dejarla en estado de indefensión material: “Yo nunca fui notificada. Me quitó mi casa, mis hijos. He andado por la vida con el corazón de fuera, viviendo en el infierno. Todas las noches al no saber si mis hijos estaban bien, con miedo. Y no poder hacer absolutamente nada. Una impotencia que no le deseo a nadie. No es justo”, dice llorando.
“Eres una india”
Después de 13 meses sin ver a sus hijos, Carla logró recientemente recuperarlos gracias a un amparo que le otorgaron luego de seis meses, pero no se los entregaron porque su ex marido metió un recurso de revisión.
ulián tiene ahora 10 años y Ana Isabel, 9: “Mis hijos regresaron muy dañados. Mi hijo se hacía en la cama. Sentían un miedo tremendo y también de desconcierto, pues no sabían por qué de un día para otro ya no podían regresar conmigo ni verme, nunca hubo conviviencia”.
Moya Corral es socio fundador del Colegio Internacional Alemán de la Riviera Maya donde estudiaban los niños y nunca permitió que Carla asistiera a las actividades escolares.
Carla cuenta que ella y sus hijos sufrían maltrato crónico. Su misoginia, clasismo y racismo eran permanentes. Él se refería a ella como “india”, exhibiendo un desprecio absoluto por su nacionalidad y la de sus hijos: “te portas como los indios mexicanos”, le decía para intentar denigrarla, denostando y devaluando su labor de crianza y cuidado del hogar que él consideraba como un “trabajo que no valía nada”.
Dice que la violencia sicológica y económica que sufría escaló al aislamiento social, restringiendo sus relaciones familiares y de amistad; mientras él llevaba un ritmo de vida con salidas nocturnas constantes y viajes internacionales en primera clase sin su familia: “Me puso el cuerno tantas veces. Ahora pido que me permitan tener una vida libre de violencia, como dice la ley que supuestamente protege a las mujeres”.
Enfermedad letal
Carla confiesa que se sentía atrapada en la absoluta indefensión, paralizada por el miedo y porque sabía que ninguna de sus acciones podrían detener la violencia cíclica infringida por su entonces esposo, hasta que por fin decidió separarse.
En 2019, fue diagnosticada con cáncer y según el informe de Fernando Pérez Zincer, médico adscrito al Centro Médico ABC y miembro del Consejo Mexicano de Oncología (cédula profesional 1622799), certificó que la víctima padeció un “adenocarcinoma ductal infiltrante de mama derecha multicéntrico, estadificado como T2 N0 M0. La gravedad de este diagnóstico requirió someterla a una mastectomía bilateral (radical modificada derecha y simple izquierda), terapias adyuvantes con tamoxifeno y anastrozol, y una histerectomía con salpingooforectomía bilateral profiláctica en 2021.
“Durante mi enfermedad lo primero que hizo mi ex fue quitarme el seguro médico de la póliza de AXA K8279221, fue como una forma de asfixia económica o castigo por haberme divorciado de él. Luego dijo que mi enfermedad era falsa”.
Moya Corral inició entonces una campaña de desprestigio en algunos medios de comunicación pagados con los impuestos de los Quintanarroenses, en la que aseguraba que el cáncer que Carla padecía y la tenía al borde de la muerte, con difíciles tratamientos, era falso.
A pesar de la omisión de cuidados, el juez Martín Zetina Zavala le dio al padre el depósito judicial de los niños sin tomar en cuenta que Carla demostró que el padre delegaba permanentemente la supervisión de sus hijos al personal de servicio, choferes y niñeras.
Procesos judiciales
Aunque resulta paradójico, Carla está denunciada por su ex esposo por violencia familiar, fraude procesal y despojo. Su abogada Nancy Jiménez Sauza: “Utiliza a los menores para poder ejercitar instancias judiciales a diestra y siniestra no sólo en materia familiar sino también en materia penal. Es una guerra judicial de años”.
Dice que Moya Corral estuvo más de un año sin pagar la pensión: “El señor ha utilizado una estrategia de llenar de demandas y denuncias a Carla a sabiendas que no tiene capacidad económica para solventar su defensa, mientras él ha hecho actos fraudulentos”.
Por el riesgo que corre, Carla tiene orden de protección y se muestra desesperada porque la justicia no llega: “Falsificó mi firma varias veces, cometió fraude procesal; es obvio que urge una investigación exhaustiva a mi ex marido por la Fiscalía General de la República. Urge que se le juzgue conforme a la ley”.

Con información de La Jornada


