
CANCÚN, Quintana Roo,septiembre de 2025.- La violencia ya no distingue sectores. Cancún está en llamas, y no precisamente por incendios forestales, sino por la creciente impunidad que consume a la ciudad, mientras las autoridades del Estado siguen cruzadas de brazos y la alcaldesa Ana Patricia Peralta de la Peña esta mas preocupada en ser candidata para ser gobernadora del estado de Quintana Roo.
Según los dados extraoficialmente, la noche del lunes 11 de septiembre de 2025, en un hecho que raya en lo surrealista, dos hombres armados irrumpieron violentamente en la Base 4 de Bomberos en el municipio de Benito Juárez, ubicada en la Supermanzana 77, justo frente a una tienda Bodega Aurrera.
En cuestión de minutos, golpearon brutalmente a un bombero conocido como “Carlos”, quien ahora lucha por no perder un ojo. El ataque ocurrió mientras cumplían su deber, a escasos metros de una de las avenidas más transitadas de la ciudad.
Mientras Julio César Gómez Torres, titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, sigue vendiendo la ilusión de “operativos exitosos”, los cuerpos de emergencia esos mismos que arriesgan la vida por otros son atacados como si fueran civiles indefensos, sin que nadie mueva un dedo, mientras las autoridades y medios vendidos se callan ante tal aberraciones.
Lo más indignante es que la base atacada ni siquiera está en una zona considerada de alto riesgo. Es decir, los criminales ya no temen a nada. Ni a la luz del día, ni a las instituciones, ni al uniforme. Y mientras eso ocurre, ¿qué hace Cristina Torres Gómez, secretaria de Gobierno del Estado? ¿Dónde está su famosa estrategia?
Testimonios internos revelan que la policía estatal solo aparece cuando hay cámaras, cuando hay algún “evento político” o cuando se puede capitalizar el trabajo de otros. El resto del tiempo, los cuerpos de emergencia están solos, vulnerables y sin respaldo. Literalmente abandonados a su suerte.
“Si El Charlys hubiera muerto, hoy estaríamos velándolo, y ni un solo funcionario del Estado habría dado la cara”, reclamó con rabia uno de sus compañeros.
El mensaje es claro: en Quintana Roo, ni los bomberos están a salvo.
Los criminales operan con libertad total.
Todo mientras la Secretaría de Seguridad Ciudadana se hunde en discursos vacíos, promesas rotas y un silencio institucional que huele a complicidad.
Lo sucedido en la Base 4 no es un caso aislado. Es el síntoma de un sistema de seguridad estatal podrido, que prefiere las redes sociales al trabajo de campo, la propaganda a la protección real con medios afines y portales a modo. La pregunta no es si esto volverá a pasar. La pregunta es: ¿Quién será el próximo?, Despierta Qroo.
Ana Patricia Peralta la alcaldesa de Cancún tiene sumergido al municipio en la corrupción, entregado al crimen organizado y así pretende gobernar el estado de Quintana Roo.


