
La vida privada trasciende a lo público cuando se desempeña un cargo en gubernamental y se torna escándalo cuando el discurso político contrasta con la realidad, cuando se presume austeridad republicana y se practican los lujos y los excesos como una boda ex uno de los resort más exclusivos de la Riviera Maya: Yensunni Martínez Hernández pasó con una liposucción de 90 a 50 kilos; de su primer marido a contraer nupcias con su entrenador físico; de vivir al día a llevar una al ritmo de glamour, excesos y corrupción.
Y si, la presidenta municipal de Othón P. Blanco, Yensunni Martínez Hernández, legalizó su amasiato y, según medios locales contrajo nupcias el pasado sábado en el Hotell Xcaret, que ahora se sabe tuvo un costo de más de 5 millones de pesos que incluyó la renta de la suite presidencial, menú de cuatro tiempos para 250 personas, un grupo musical, cuerdas y orquesta.
La confiscación de los celulares a los invitados y la solicitud de secrecía no impidió, que de su primer círculo de amigos y familiares filtrarán los pormenores de la boda que ahora se conocen e inundan las redes sociales con todo tipo de imágenes de su transformación física hasta la creadas por IA.
El enlace de Yensunni Martínez Hernández con Carlos Cruz Osorio, entrenador deportivo de la Universidad Autónoma de Quintana Roo (Uqroo), confirmó lo que era un secreto a voces en el pueblo: una infidelidad con el hombre que la cambió físicamente y terminó con su primer matrimonio con David Hernández Solís, actual secretario de Organización del Comité Directivo Estatal de Morena en Quintana Roo; todo terminó en una feliz boda criticada por el pueblo que gobierna.
En su promoción, el Hotel Xcaret México ofrece “bodas de ensueño” con paquetes que incluyen ceremonias religiosas en una “iglesia espectacular” o ceremonias civiles rodeadas de naturaleza junto a la playa; además, incluye un coctel con canapés, bebidas premium y mesas cocteleras; cena buffet privada con mobiliario, mantelería, plaqué y ambientación de lujo; flores para el ramo, el boutonnier y el gasibo, todo incluido y todo sin costo adicional.
Hay paquetes premiun que incluyen hospedaje todo incluido 5 Diamantes, acceso ilimitado a parques y transportación. Xcaret cobra desde 75 mil pesos por paquetes de 30 a 50 invitados hasta más de 100 mil pesos dependiendo las locaciones y las noches de hospedaje.
“Porque cuando se trata de amor, el lujo y la magia no deberían de tener precio”, afirma la promoción que atrajo a la alcaldesa morenista de Othón P. Blanco y la opulencia terminó hablando más fuerte que el discurso en abierta contradicción con la austeridad que Morena presume como bandera y con los llamados de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, para que sus gobernantes se conduzcan sin lujos ni excesos.
Mientras su administración promueve cada 14 de febrero bodas colectivas gratuitas como símbolo de cercanía con el pueblo y apoyo a las familias, la alcaldesa optó por un concepto diametralmente opuesto: una boda de alto perfil, en uno de los resorts más exclusivos del país, con paquetes que incluyen ceremonias en escenarios naturales, cenas privadas, bebidas premium, ambientación de lujo, flores especializadas, mobiliario de alto costo, hospedaje cinco diamantes y acceso a parques temáticos.
Lejos de ser un evento modesto o discreto, se trató de una celebración blindada y cuidadosamente producida. Testimonios de asistentes señalan que incluso el traslado de algunos invitados al complejo turístico habría sido cubierto por la propia organización, elevando aún más el costo final de la fiesta. El mensaje es claro: no fue una boda cualquiera, fue una demostración de poder adquisitivo y de privilegio.
Lo hecho por la alcaldesa capitalina Yensunni Martínez no solo merece un análisis político, merece un análisis psicológico profundo porque lo que vimos el pasado fin de semana no fue simplemente una boda, fue la representación más grotesca de la incongruencia política que hoy impera en la llamada «cuarta transformación”.
Aquella mujer que por azares del destino llegó a la Presidencia Municipal de Othón P. Blanco sin preparación política, sin oficio administrativo y con más miedo que liderazgo, hoy parece haber sufrido una metamorfosis total de forma, de fondo y de memoria.
Porque mientras Yensunni celebraba entre luces, banquetes y escenarios de fantasía, Chetumal está en ruinas…Calles oscuras, basura acumulada, baches por todos lados, falta de oportunidades, abandono institucional y desesperanza social y una creciente corrupción que rebasa los límites inimaginables.
La política que hablaba de austeridad hoy festeja en el lujo…La alcaldesa de una capital abandonada hoy juega a ser princesa porque eso fue exactamente lo que se vio el sábado pasado, a la edil de la capital del Estado celebrando en Xcaret, mientras los Chetumaleños caminan entre baches, oscuridad y abandono.

Nuestro portal Información S/Límite Quintana-Roo había informado en investigaciones anteriores que hasta el cierre del 31 de diciembre 2025 Yensunni Martínez como alcaldesa sumaba un aproximado de ganancias en su salarios por $4 millones 320 mil pesos, sin embargo en 2024 construyo una casa valuada en 4.5 MDP y un auto por mas de $300 mil pesos.
Con ganancias de tres millones gasto mas de 5 MDP hasta el 2024.
Poder y Critica.


