
Mayo de 2026
Frenado por trabas burocráticas y técnicas en sus reglas de operación, así como por escaso flujo inicial de pasajeros y turistas en la zona, a casi dos años de su conclusión, el Mercado del Bienestar Maya de Nicolás Bravo se convirtió en otro “elefante blanco” de la gobernadora Morenista, Mara Lezama, pues no ha abierto sus puertas al público.
Con una construcción que inició oficialmente el 20 de octubre de 2023 y una infraestructura física concluida en agosto de 2024, su cimentación y edificación estuvo a cargo de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, con recursos del Programa de Mejoramiento Urbano, con una inversión de más de $104 millones de pesos.
El espacio concluyó formalmente en 2024 y un mes después, la dependencia presentó las instalaciones completamente terminadas, aunque experimenta retraso su apertura comercial general.
En tanto, en teoría, el Gobierno del Estado sostiene mesas de trabajo con ejidatarios y artesanos locales para afinar los lineamientos de asignación y comenzar formalmente sus operaciones comerciales masivas en vinculación con la cercana de la estación del Tren Maya.
Así, aunque el mercado está terminado, las autoridades han tenido dificultades para consolidar su activación económica, sobre lo que la Secretaría de Desarrollo Económico reconoce rezagos administrativos para establecer formalmente su reglamento interno y convenios de asignación con la Agencia de Proyectos Estratégicos de Quintana Roo (Agepro) saqueado por el voraz priista José Alberto Alonso Ovando bajo las ordenes del gobierno morenista.
Sobre acuerdos de gratuidad y rentas para atraer a los locatarios, el gobierno de Mara Lezama negoció un esquema donde los artesanos no paguen renta durante los primeros 18 meses, aunque, supuestamente, definir legalmente estas condiciones ha vuelta la formalización de sus contratos de ocupación.
Reportes de la comunidad señalan que el actual flujo actual de pasajeros en la estación del Tren Maya de Nicolás Bravo, sumado al escaso tránsito en la carretera aledaña, no garantiza ventas constantes, lo que ha provocado que los comerciantes involucrados teman abrir sus locales y no recuperar sus costos operativos.
A todo esto, la Subsecretaría de Gobierno sostiene mesas de trabajo continuas con delegados y ejidatarios locales para afinar el padrón de beneficiarios directos, evitando disputas internas por los 38 locales de artesanías y 10 de gastronomía.
Aún recordamos aquel 15 de mayo de 2023, cuando, al participar en la conferencia de prensa mañanera del entonces presidente López Obrador, la gobernadora Mara Lezama anunció la creación de Mercados del Bienestar Maya como espacios donde los productores locales podrían comercializar directamente sus artículos a los visitantes de la ruta del Tren Maya.
La estrategia Mercado del Bienestar Maya era un programa cultural y comercial a través del cual se buscaba que, con los paraderos del Tren Maya en comunidades quintanarroenses, artesanos, productores, bordadores y otros pudieran tener un espacio para exponer sus creaciones para hacer crecer su economía familiar, pero sobre todo de la región, para beneficiar a quienes por años estuvieron excluidos.
Conocedores del tema, reiteran ser una obra “fantasma”, sin ninguna utilidad, con $104 millones de pesos tirados a la basura, que bien se pudieron utilizar en salud como mejor destino. Infinidad de obras hechas con las patas, ocurrencias sin ningún estudio que las justifique. Tiempos de la 4T.
Como reverso de la moneda, el subsecretario de Gobierno, otro priista con cargo alto ( por eso decimos que en el gobierno de Mara mueven los hilos priistas y panistas, mas no los morenistas), Nabil Eljure Terrazas, hace unos meses prometía que, con el objeto de conectar la producción regional con el turismo de gran escala, el Mercado del Bienestar abriría sus puertas “en los próximos meses”, al destacar al proyecto como pieza clave para fortalecer el bolsillo de las familias de la zona.
Así, reveló que las negociaciones con los sectores productivos presentan avances sustanciales, y que se mantiene una mesa de trabajo permanente con delegados, ejidatarios y productores locales para afinar los detalles operativos, por lo que entablaron diálogos con más de 10 comunidades aledañas e integrará productos del campo y artesanías típicas de la región.
Para garantizar que los pequeños productores puedan consolidarse sin asfixia financiera, ratificó el esquema de operación con un periodo de gracia durante el primer año y medio de funcionamiento, cuando los locatarios no pagarían renta.
Más aun, aseguró que el centro comercial estratégico es un esfuerzo conjunto entre la Secretaría de Gobierno y la Agencia de Proyectos Estratégicos, que “trabajan” en la normativa que regirá el mercado para capitalizar el flujo de pasajeros del Tren Maya, posicionando lo “Hecho en Quintana Roo” ante los ojos del mundo.
Sin embargo, a casi dos años de concluido, el Mercado del Bienestar de Nicolás Bravo permanece sin operar, pese a la millonaria inversión para su construcción a través de la Sedatu, mediante el Programa de Mejoramiento Urbano, en un terreno que donó el ejido Laguna Om.
Por cierto, el proyecto incluyó un espacio de 13,320 m2, con 38 locales para artesanías y 10 de comida; pasillos amplios, sanitarios, bodegas, cuartos de máquinas y estacionamiento. En papel, se planteó como un punto estratégico para impulsar la economía local y beneficiar a productores de artesanías, frutas, verduras y otros artículos regionales.
No obstante, es otra la realidad: El mercado está completamente cerrado, a cerca de un kilómetro de la estación del Tren Maya, a cinco kilómetros de la población y a 18 kilómetros de la zona arqueológica sobre la carretera Chetumal–Escárcega.
Aunque existe una vialidad y un puente que conectan la zona el mercado no está en el paso directo de los pasajeros ni del flujo principal de la carretera federal, lo que genera cuestionamientos sobre la planeación del proyecto y si su ubicación fue la más adecuada.
Actualmente, ningún local está abierto, pese a que el mercado se concibió como detonante económico vinculado al Tren Maya, donde el flujo de pasajeros no es suficiente para generar movimiento comercial en la zona, y el tránsito vehicular en la carretera es escaso para sostener ventas constantes.
El único movimiento constante en el lugar es el de vigilantes encargados de resguardar instalaciones nuevas y funcionales, pero inactivas, con lo que la inversión pública de $104 millones de pesos sigue sin generar el impacto económico prometido, de hecho siendo realistas se ira Mara y ni va a generar un impacto económico.
La comunidad cuestiona la planeación del proyecto y espera que las autoridades presenten una estrategia clara para poner en marcha el espacio, antes de que el tiempo termine por convertirlo en otro ejemplo de infraestructura subutilizada. Por ahora, sigue cerrado. La pregunta obligada es ¿Qué se hará para rescatarlo? Y, sobre todo, ¿hasta cuándo permanecerá como edificio “fantasma” de Mara Lezama?.
El faro esta otras de los elefantes blancos que construyo Mara y esta inservible y que les costo a las familias Quintanarroenses mas de $80 millones de pesos, que bien ese dinero bien se hubiera invertido en la adquisición de medicamentos que tanta falta hacen en los hospitales de Quintana Roo, pavimentación u otras prioridades mas necesarias.
UN SAQUEO DESCARADO
Luis Angel Basulto Cabañas.


